El contrato social se rompe
Los españoles asistimos con una mezcla de resignación e indignación al progresivo deterioro de los servicios públicos, porque pensamos que los representantes que hemos elegido no cumplen con su parte del contrato social, que no es otra que gestionar el Estado de forma que la administración y los servicios públicos alcancen el nivel de excelencia que merecemos y que pagamos entre todos.